Descolgamiento de la cara y el cuello. Con el paso del tiempo, la atrofia y relajación de las estructuras tisulares blandas (piel y sistema muscular) y la pérdida de masa (osteoporosis) de las estructuras óseas, determinan el descolgamiento cervicofacial.

Indicaciones

El mejor candidato es el paciente que tiene una cara y cuello que han empezado a relajarse, pero cuya piel tiene buena elasticidad y cuyas estructuras óseas y musculares están aún bien definidas.

Método

Consiste en el adecuado (intensidad y dirección) retensado de las estructuras musculares superficiales, la eliminación y/o readaptación de la grasa subcutánea, y la readaptación de la piel (incluso eliminación parcial, si resultara excedentaria precisamente con la readaptación) de la cara y el cuello.

Tratamiento

El tratamiento puede practicarse bajo anestesia simplemente local y sedación; o bajo anestesia general. Como en todos los casos, médico y paciente decidirán la mejor de las opciones.

Tanto la anestesia local como la general implican un riesgo, afortunadamente controlado. Existe la posibilidad de complicaciones, lesiones e incluso muerte vinculable a cualquier forma de anestesia o sedación.

Se realiza un meticuloso diseño del trazo de las incisiones precisas. En cada lado, la incisión se inicia en la región temporal (sienes), oculta por el cabello, sigue el borde anterior de la oreja, ocultándose en sus repliegues naturales, y luego transcurre por detrás del pabellón auricular, para desaparecer nuevamente bajo el cabello, en la región occipital.

Existen técnicas simplificadas, con abordajes más reducidos, que el cirujano propondrá cuando lo estime suficiente.

En muchas ocasiones se practica una pequeña liposucción muy superficial que, amén de eliminar alguna inestética acumulación de grasa y corregir ciertos falsos relieves, facilitará la readaptación de los tejidos tensados.

Se retensan adecuadamente los músculos superficiales de la cara y el cuello, mediante algunos puntos de tensión; finalmente se procede a la eliminación del excedente cutáneo, y a la sutura.

El efecto lifting es inmediato, y el paciente puede comprobar directamente el resultado.

En algunas ocasiones se coloca un vendaje compresivo, que tendrá que llevarse durante 48 horas, y, si la anestesia ha sido local, el paciente regresa a su domicilio; en caso de anestesia general, el paciente queda ingresado durante venticuatro horas. A partir de las 48 horas, y durante treinta días, a criterio del médico, el paciente puede utilizar una mentonera elástica por las noches.

Salvo excepciones, a partir del 4º-5º día podrá maquillarse, y realizar una vida social completamente normal; evitando esfuerzos físicos durante tres o cuatro semanas.

Los puntos quirúrgicos se retiran entre los 7 y los 15 días.

Conviene evitar la exposición solar directa durante uno o dos meses, o utilizar un filtro total.

Duración del tratamiento

Aproximadamente dos o tres horas.

Riesgos e inconvenientes

Cualquier procedimiento quirúrgico entraña algunos inconvenientes y un cierto grado de riesgo, y es importante comprender, en este caso, los asociados al lifting cervicofacial que a continuación se describen. La decisión personal de someterse a una intervención quirúrgica se basa en la comparación del riesgo y el beneficio potenciales.

Es posible, aunque raro, que se presente un episodio de sangrado más o menos abundante (hemorragia) durante o después de la cirugía. El paciente no debe tomar aspirina o antiinflamatorios desde 10 días antes de la cirugía, puesto que pueden aumentar el riesgo de sangrado. La hipertensión arterial que no esté bien controlada puede ser causa de sangrado durante o después de la cirugía.

Suele utilizarse un vendaje compresivo elástico en postoperatorio que controla el sangrado y la inflamación. Al respecto, puede resultar muy útil realizar drenaje linfático manual a partir de las 48 horas de la cirugía.

Si se produce una hemorragia postoperatoria, puede requerir tratamiento inmediato para extraer la sangre acumulada (los acúmulos de sangre bajo la piel pueden retrasar la curación y causar cicatrización excesiva), e incluso transfusión de sangre.

La infección es muy rara, porque la cirugía se desarrolla en quirófano y porque, habitualmente, se utiliza profilaxis antibiótica.

En ocasiones se produce una disminución transitoria de la sensibilidad y/o de la movilidad alrededor de las orejas y en las mejillas, por la afectación de nervios sensitivos y/o motores durante la cirugía; suele ser temporal y, mientras dure, deberá prestarse atención con la colocación de pendientes o la utilización del secador de pelo.

En las áreas donde la circulación sanguínea es de por sí dificultosa, por ejemplo detrás de las orejas, pueden producirse retrasos de la cicatrización o incluso una pequeña pérdida de piel. Siendo que uno de los principales factores que determinan esta alteración de la microcirculación es el tabaco se recomienda dejar de fumar al menos 15-20 días antes de la intervención.

Pueden ser necesarios tratamientos adicionales, incluso quirúrgicos, para tratar una cicatrización anormal.

Se han descrito alergias locales al material de sutura, esparadrapo o productos tópicos utilizados durante y después de la cirugía. Pueden ocurrir reacciones sistémicas, que son más graves, frente a medicaciones usadas durante o después de la cirugía. Las reacciones alérgicas pueden requerir tratamiento adicional.

La cara humana es normalmente asimétrica; puede haber variación entre un lado y otro en el resultado de un lifting cervicofacial.

Excepcionalmente, puede producirse una pérdida de cabello alrededor de las cicatrices; suele ser reversible. Cosa distinta es que con la necesaria, en ocasiones, readaptación de la piel puedan verse modificadas algunas zonas capilares, por ejemplo las patillas.

Comentario

El lifting cervicofacial representa la primera opción terapéutica cuando existe un envejecimiento facial con un componente prioritario de descolgamiento tisular.

Puede intentarse mejorar la laxitud cutánea, arrugas y depósitos grasos mediante otros tratamientos médicos y/o quirúrgicos, como los implantes, los peelings químicos, la radiofrecuencia, el láser u otras fuentes de luz, la liposucción, etc.; todos ellos con sus riesgos potenciales.

Las necesarias cicatrices quirúrgicas son permanentes, pero por su situación, su diseño y sus características serán inapreciables para la observación normal en poco tiempo.

El paciente debe saber que no todas las arrugas de la cara van a desaparecer simplemente por la tracción efectuada, y muy concretamente las del labio superior o toda la región perilabial; en estos casos es habitual asociar algunos implantes de relleno, y un peeling químico o láser-resurfacing. El particular envejecimiento de la región periocular puede requerir de una blefaroplastia asociada (micro-cirugía de los párpados), para eliminar las bolsas palpebrales y los excedentes cutáneos. Las arrugas de expresión se beneficiarán de una microdenervación biológica selectiva, por ejemplo con toxina botulínica. El envejecimiento cutáneo global (manchas, piel ajada, etc) deberá tratarse mediante peelings o láser-resurfacing.

En caso de necesidad, debe practicarse precozmente, para evitar tracciones excesivas y asegurar una permanencia de los resultados entre cinco y diez años.

El lifting cervicofacial no detiene el proceso de envejecimiento, ni produce tensado permanente de la cara y el cuello. Pueden ocurrir alteraciones posteriores en el aspecto de la cara como consecuencia del envejecimiento, pérdida o ganancia de peso, exposición al sol, u otras circunstancias no relacionadas con la ritidectomía practicada. En un futuro, más o menos inmediato, puede necesitarse cirugía u otros tratamientos para mantener los resultados del lifting practicado.